13 octubre 2008

¿Hipercomunicación?

Reflexiona Hernán Casciari en su última entrada sobre la maldición que supone el teléfono móvil para los escritores actuales y en parte para la sociedad actual.

A modo de resumen para el que no quiera leer el texto entero, mientras Hernán le contaba a su hija el cuento de Hansel y Gretel, en el momento culminante de la historia, cuando los niños se dan cuenta de que no pueden volver a casa porque los pájaros se han comido las migas de pan, su hija le interrumpe para decir: "No pasa nada, que llamen a su padre al móvil". Ese concepto, evidentemente, destroza toda la historia. Si lo utilizamos para el resto de historias clásicas, el pensar en el protagonista con un teléfono en el bolsillo cambia por completo la historia, generalmente, le resta intensidad. Gran parte de las obras clásicas utilizan o juegan con la incomunicación humana, o mejor dicho, con la imposibilidad de comunicarse, con malentendidos, con distancia, con aventuras. Ahora, cualquier persona esta al alcance de un mensaje de texto, o de la marcación de un puñado de cifras a modo de código.

Los escritores actuales, dice Casciari, lo tienen muy difícil para continuar escribiendo. Y no sólo eso, también afecta a nuestras vidas, ahora somos más cómodos, no corremos desesperados al aeropuerto para decirle a la mujer que amamos que no suba a ese avión, que la vida es aquí y ahora, tan sólo le mandamos un mensaje de texto.

¿Realmente es así? ¿Hemos perdido parte de nuestra humanidad?

En la reciente película Wall·E se presenta unos humanos que dentro de 700 años pasan la vida sentados en sillones que los trasladan, enfrente de una pantalla para comunicarse y que han perdido la facultad de andar.

Tal vez vivo demasiado acomodado a mi tiempo, pero creo que tal vez estamos siendo un poco apocalípticos con estas visiones. Desde el punto de vista literario opino que cada época es lo que es, cada sociedad es como es y un escritor tiene dos opciones, hacer eco de esa sociedad o hacerlo de otra. Estoy seguro que si una persona de la edad media leyese una novela romántica actual se preguntaría porqué los pretendiente no se retan a duelos de capa y espada.

La sociedad en la que vivimos está hipercomunicada y a la vez cada vez más incomunicada. El vendaval de posibilidades comunicativas con los de nuestro entorno a veces nos hace olvidarnos de interactuar de una manera más directa y física con nuestros allegados. Pero esto debe ser tomado con pinzas. Uno sale a la calle y sigue viendo muchísimos grupos de jovenes juntos, gente en los bares tomándose un café, niños haciendo gamberradas. Y al igual que por ejemplo los videojuegos pueden aislar a un chaval en la soledad de su habitación une a dos chavales que no tenían amigos encontrando estos un compañero de juegos.

Los seres humanos continuamos siendo seres humanos. Un teléfono móvil facilita la comunicación instantánea pero a la vez también crea la dependencia de ella. Se puede escribir sobre eso. Se pueden escribir sobre mil cosas. Los avances tecnológicos y la incorporación de estos a la sociedad no hacen más que añadirle complejidad a la humanidad. Si uno no se siente cómodo escribiendo una historia con teléfonos móviles de por medio, que la ambiente en otra época o haga literatura de fantasía. La época en la que vivimos es la que es.

No nos pongamos apocalípticos.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Coincido plenamente en lo que decís, parece que la nueva ola es renegar de la tecnología y decir que es lo peor que le pudo pasar al ser humano. Si bien creo que nos cambio las costumbres y nos achanchó un poquito tampoco debemos creer que es nuestra inexorable destrucción. Decir que un mensaje de texto puede cambiar un final romántico en una novela es de un reduccionismo notable. ¿que hay de la capacidad de los escritores entonces? Me parece faltarle el respeto a la capacidad que puede darle a través de la palabra escrita vida a los personajes que nacieron en su cabeza. Si hay gente capaz de lograr eso, si alguien fué capaz de darle vida y entidad a Romeo, a Julieta, a James Bond, a R2D2, a Luke, a Leia, a Gandalf, al Angel Gris y la lista de autores, estilos y personajes es tan grande y tan disímil que no me alcanzaría el tiempo para completarla.
¿Quien puede estar en contra de que ahora el exilio no le sea tan pesado a quien abandona su país gracias al messenger, al celular, al teléfono de línea instalado a mansalva en cualquier lugar, al email? ¿Podría exponerle mi pensar o mi coincidencia al autor de un texto si no fuera gracias a la tecnología? ¿Podría cualquier persona expresarse libremente sin un blog? No reneguemos de aquello que está modificando nuestra vida para mejor si le damos un buen uso.
Un fuerte abrazo. Gerardo.-

Robert dijo...

Uno siempre tiende a pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor. Y creo que eso es un poco lo que el gran Casciari nos quiere decir. Aún así, él es el primero que ha conseguido sacar muchísimo jugo a esto de la tecnología así que tampoco creo que crea 100% en todo lo que escribe en ese artículo.

Esta es la época que nos ha tocado y como tal hay que disfrutarla y aprovecharla, pero eso no quita que siempre pienses que antes las cosas eran diferentes/mejores.

No sé si hay demasiada comunicación, supongo que no, nunca está de más contactar con más gente en cualquier momento pero como dice Gerardo y comentas tú, hay que saber aprovecharla y disfrutarla para que no nos convirtamos poco a poco en seres sentados en un sillón delante de una pantalla azul.

María S. dijo...

Me has hecho pensar (con ayuda de The Kills y su "What NY used to be") en escribir un texto reivindicando nuestro presente. Lástima ser tan vaga.

Miguel dijo...

"A capa y espada" de la Edad Media? Tanto jugar al Alatriste pa eso, TARUGO?

Frozen dijo...

xDDDDD

Es que nunca di historia mundial :p

carajo dijo...

de acuerdo.
la hipercomunicación es como la hiperventilación, siempre y nunca estará al mismo tiempo

Anónimo dijo...

As ferramentas são sempre inertes e dependentes da acção do homem. E isto aplica-se também às ferramentas com muitos botões.

(Sejas bem aparecido!)

Margaridaa