19 agosto 2006

La lija

Desesperadas las manos
intentan buscar lugares donde apoyarse
para no caer en la frecuencia de decadencia
del resto de la mente
poco sana
introducida en un cuerpo poco sano
que se tambalea de un lugar al otro de su obstracismo
y ve sus errores
y sin querer los comete una y otra vez
volviendo a pulsar el botón equivocado
o a no pulsar el botón correcto cuando debería
reproduciéndose todo
en un círculo perfecto
de imperfección

allá a lo lejos
los soplos de viento a favor
meditan como cruzar sin encontrarme
alejándome del resto del ardiente fuego
de los que en su mirada encuentran salidas

golpeando con furia el vacío en mi estómago
centrifugo la mierda
resignado a estar repleto de ella
a ser mierda

que merecería ser pisada
sin compasión

pero al final
sólo llega una larga soledad
llena de baches
pues cuando tu lija no lima las asperezas
sino que las agranda
lo mejor es arrancarse la piel.

1 comentario:

Irez dijo...

Lleno de cordura, locura, y sentimientos.

Como siempre, poeta;)