06 junio 2006

Física. Lección segunda

A veces nos queremos convencer de que tenemos la razón en todo y tendemos a creernos cualquier cosa. El ser humano es tangencialmente perro y exponencialmente pasota. Siempre hemos preferido que el resto de la gente piense por nosotros, los pensamientos sólo se gastan a cambio de dinero. Sin embargo, si nos decidimos a aislarnos de esa manera corremos el riesgo de sufrir paranoyas cósmicas en el espacio interior con autopropulsión onírica.

Entonces el apocalipsis se apodera de nosotros y tendemos a meternos los dedos en los ojos y a creer que hoy se acabará el mundo porque lo dicen tres simbolitos.

Piensen más, que es sano y no es tan caro.

4 comentarios:

Silencioso Ruido dijo...

No tenía ganas de leer.
Estaba un poquito vaga.
Así que he leído por encima.
¿Qué dices? ¿Qué se acaba el mundo?
¡Ahora vengo!

María dijo...

¿El mundo se acaba? Pues que me pille en los tejados, mirando al cielo,y sabiendo que he pensando por mi misma, y que no cambio eso por dinero, ni por cualquier sucio negocio.
Cuando piensas por ti mismo,algo se ilumina y te induce a caminar.
El mundo no se acaba solo por pensar, sino porque otros dicen que se acaba, y asi es imposible concentrarse en la despedida.

Sigue tocando el silencio, poeta.

Floricienta dijo...

¿Para qué preocuparnos si el mundo acaba? Para aquellos que no piensan el mundo jamás empezó, en cambio para aquellos que pusieron todo de su parte para descubrir lo de su alrededor cada instante toma el valor de eternidad; es el cilo del eterno retorno, así que yo no me preocuparía tanto ;)

Anónimo dijo...

El mundo llega a acabarse cuando todos somos incapaces de ver boas que se comen elefantes..

Raima